En construcción...

¿De dónde saca el psicoanálisis su consistencia?
Del Unbewubte a L’une-bévue.[[#_ftn1|[1]]]


Patricia Garrido Elizalde[[#_ftn2|[2]]]


El ser se abre como falla,
por el efecto del significante que excava un hueco en el sujeto,
que lo hace sujeto por ese hueco que el decir instaura,
carencia que es su verdad difícil de soportar,
disimulada con múltiples formaciones de compromiso,
sustitutas del inconsciente
Jacques Lacan,
Radiophonie, 1970.[[#_ftn3|[3]]]

El lector como el oyente de un curso,
sabe reconocer perfectamente
cuándo uno ha trabajado
y cuándo se contenta con relatar
lo que se tiene en la cabeza
Michel Foucault, 1984[[#_ftn4|[4]]]

¿Cómo es que una ascesis de la palabra que consiste en decir disparates —es decir, cualquier cosa, bricolage[[#_ftn5|[5]]] de significantes, garabateo de letras— puede producir un método, un objeto y un movimiento? Y de ahí la pregunta: ¿cómo es que se sostiene el psicoanálisis?
Notarán ya el carácter metonímico de lo que este interrogante plantea. Ciertamente, ¿qué produce la experiencia psicoanalítica sino efectos de desplazamiento subjetivo tanto para el analizante como para el analista? Para decirlo concisamente, en un análisis de lo que se trata es de que uno sea distinto a uno mismo, he ahí el desplazamiento subjetivo. ¿Para qué hacer una experiencia analítica si ésta no le mostrara a uno algo que uno no sabía con anterioridad; si no nos condujera a lugares imprevistos; si no nos introdujera en una relación extraña y nueva con nosotros mismos? —apuesta que se enlaza con la idea foucaultiana de que “la única especie de perplejidad que vale la pena seguir es aquella que nos desprende de nosotros mismos”. [[#_ftn6|[6]]] La déprise de soi de Foucault no sería un “desprendimiento” ascético de la vida, sino el comienzo de una nueva manera de vivir.
Pero ¿a qué precio? “… Al precio que el sujeto debe pagar por decir la verdad : el efecto que tiene sobre el sujeto la posibilidad de decir la verdad sobre sí mismo”[[#_ftn7|[7]]]. Aseveración que vale también para el campo freudiano Lacan incluido, quien, en movimientos sucesivos fue abandonando como vieja piel su pensamiento, hasta llegar a veces a pensar contra él mismo y contra un determinado Freud. Que el psicoanálisis efectúe un movimiento, es solamente al precio o con la condición de, desprenderse de sí mismo.
Queda por preguntarse ¿y qué será este sí mismo, del uno mismo? Algo del orden de la disparidad entre la palabra y lo sexual, puesto que no hay convergencia: no hay en el Simbólico significante alguno que pudiera ser el justo, el definitivo y el esencial para que marque el sí del uno mismo. No avanzaremos por esta ruta pues sería un extravío para nuestra exposición, resulta suficiente soltar, con premura conveniente, que ese sí mismo en el campo abierto por Freud y continuado por Lacan, “...es esa punta [trognon] de Eros que cualquier hijo de vecina llama sí mismo”.[[#_ftn8|[8]]]

En la sesión del 16 de marzo 1976 del Seminario El síntoma, Lacan nos dice:
Por supuesto, el ideal del matema es que todo se corresponda. Por eso el matema trata de acomodar lo real, lo exagera. […] Como he dicho hace poco, sólo podemos alcanzar fragmentos de real, El real ese del que se trata en lo que se llama pensamiento es siempre un fragmento, un brote. Ciertamente es un brote (un jirón) [trognon] en torno del cual el pensamiento teje historias, pero el estigma de este real como tal es no enlazarse con nada. Por lo menos es así como concibo el real.[[#_ftn9|[9]]]

Este jirón, como tal, no es un objeto del mundo representable y sólo puede ser identificado a formas como un resplandor, un brillo, esquirlas parciales del cuerpo. He aquí el movimiento que será el modo, el efecto de desplazamiento, el pasaje del unbewubte al L’une-bévue
L’ une-bévue es el término que utiliza Lacan a partir de 1976, a propósito del inconsciente. “Hay de l’unebévue [( il y a de l’une-bévue)]. […] Traduje el unbewusste, dije que había un sentido del uso en francés del partitivo, que había de l’une-bévue.[…] Entonces por qué, por qué no traducir tranquilamente por l’ une-bévue, porque tiene la ventaja de poner inmediatamente en evidencia ciertas cosas” Sesión de apertura del seminario, 16 de diciembre de 1976.[[#_ftn10|[10]]]

Extraña operación de traducción! Algo que a la vez transcribe dejando capturar en la homofonía, significado, por lo menos en la lengua francesa, no en la nuestra. Una manera de trazar en la letra, por la letra, letra por letra, más o menos el pasaje de Freud a Lacan.

Con la pregunta que da entrada a esta contribución pretendo avanzar tejiendo pensamientos: una mesa de disección… encima un paraguas, y una máquina de coser/tejer… —Aunque tentador, sin mayor esteticismo o gusto desmedido por los efectos poéticos cuando se enlazan palabras. Lacan ha observado, nos recuerda François Balmès, “que una práctica no necesita ser esclarecida para ser operativa. Esta paradoja, ampliamente verificada por la experiencia, marca un límite a la función de la teoría en este extraño discurso. Pero si se quiere articular algo de dicha práctica, la elección de los términos no es en absoluto indiferente”.[[#_ftn11|[11]]] En lo cual se implica de manera general que el lenguaje no es simplemente el campo donde se inscribió a través del tiempo el discurso filosófico, sino que resulta ser un campo mucho más rico en recursos. Sin embargo, ciertos puntos de referencia de este discurso han sido ya enunciados y resultan difíciles de eliminar del todo en el uso del lenguaje.

Filosofía y Psicoanálisis

¿Frontera? ¿Continuidad o discontinuidad? Vecindades. Aproximar una de las disciplinas más jóvenes de nuestra época con la disciplina más añeja es, ya de por sí, un título que puede sorprender. Grandes construcciones del pensamiento se han realizado a partir de ahí y su densidad tiene alcances históricos, retóricos y conceptuales: Topología de fronteras o Sobre los límites de la subjetividad y de los saberes. Temática que reactualiza el proyecto de Foucault —desplegado en Las palabras y las cosas (1966)— de escribir la historia de lo que Ian Hacking llamaba las “ciencias inmaduras”, desde el punto de vista de una arqueología de las prácticas discursivas. Puesto que Foucault esperaba hacer la arqueología de las prácticas discursivas, el tema de la discontinuidad se destaca en algunas de sus obras mayores. La exhumación de discontinuidades entre saberes no es un presupuesto de su método, es una consecuencia. Si se emprende la tarea de describir las trayectorias históricas de las ciencias en términos de reglas anónimas para la formación y producción de enunciados, lo que en otra perspectiva parecería continuo, puede parecer en lo sucesivo radicalmente discontinuo. Los problemas de periodización, pero también de unidad de un dominio pueden por ello ser casi transformados: se descubrirá que nuevos tipos de enunciados que parecen ser simples cruzamientos de conocimientos científicos, sólo son posibles, de hecho, por la alteración mayor de reglas subyacentes de producción de discurso. El método permite también el descubrimiento de nuevas continuidades descuidadas en razón de una aparente discontinuidad de superficies. Sin embargo, no podemos contentarnos con el aval de esta perspectiva arqueológica de Foucault que, al ceder el lugar a intereses genealógicos, contrariamente a nuestro estudio, no se interesa por la especificidad del espacio, por la estructura propia de la topología de superficies. No desconocemos su invención de la Heterotopología.[[#_ftn12|[12]]] A pesar de lo cual, nos parece muy conveniente alejarnos por ahora de la perspectiva arqueológica foucaultiana para situarnos en la topología de superficies. No hacerlo nos colocaría, justamente, en el riesgo indicado por Foucault en esos mismos textos, ya que, al utilizar ciertos modelos, ciertos “conceptos transportados a partir de otro dominio de conocimiento y que, perdiendo en consecuencia toda eficacia operatoria, no desempeñan más que un papel de imagen […] simples medios para imaginar, con el menor costo, los procesos”.[[#_ftn13|[13]]] Pues resulta difícil sostener la discontinuidad fundamental que existe entre Filosofía y Psicoanálisis al nivel de la topología de frontera. Decir “topología de frontera” es entrar en un lenguaje mœbiano y, por tanto, en el enunciado; la enunciación sostiene la continuidad. Una problemática que nos coloca en un impasse ya que topología es continuidad no discontinuidad. Volveremos sobre este punto más adelante.

Esto merece, por otra parte, una discusión detallada. Es sorprendente ver que muy pocos analistas se interesan seriamente en la topología y esa es la única razón precisamente seria por la cual propongo vivamente que nos interesemos en cercar ese punto. No dar lugar a la topología puede mostrarnos una perspectiva del análisis bien poco freudiana, donde se pueda pensar que la acción analítica se reduce a la interpretación, una locura del metalenguaje que deja las cosas sin fin, en suma, sin fin de análisis.[[#_ftn14|[14]]]
El recurso a la topología puede mostrarse como un método fecundo, partiendo de figuras geométricas sencillas y usuales, como líneas y superficies. Sobra decir la elocuencia de la topología de nudos, a lo que podemos añadir el aforismo freudiano de 1938: “la espacialidad acaso sea la proyección del carácter extenso del aparato psíquico. Ninguna otra derivación es verosímil. En el lugar de las condiciones a priori de Kant, nuestro aparato psíquico, psique es extensa, nada sabe de eso”[[#_ftn15|[15]]]. Para Freud el no saber de Psyché tiene, por así decir, un punto de aplicación determinada: su extensión, Ausdehnung: la espacialidad se constituye por una proyección de la realidad psíquica. Austossung, expulsión, sin duda, pero que mantiene si no una identidad, al menos una analogía entre la extensión psíquica y la espacialidad del cuerpo.

La cuestión de la espacialidad en Lacan puede abordarse en la diacronía de dos escritos: De nuestros Antecedentes (1966)[[#_ftn16|[16]]] y L’Etourdit [El Atolondradicho] (1972).[[#_ftn17|[17]]]
A contrapelo de la estética trascendental kantiana, Lacan señala:
[…] En todo caso es absolutamente claro que no hay lugar para admitir como sustentable la estética trascendental de Kant pese a lo que llamé el carácter indispensable del servicio que nos da en su crítica, y espero hacerles entender justamente con lo que les voy a mostrar, que conviene sustituirla […] Es así que la estética kantiana es insostenible, por la simple razón que para él, ella está fundamentalmente apoyada en una argumentación matemática que se sostiene en lo que se puede llamar la época geometrizante de la matemática. En tanto la geometría euclidiana no es discutida en el momento en el que Kant sigue su meditación, que se puede sostener para él que haya en el orden espacio-temporal, algunas evidencias intuitivas. […] Cuando nos da por ejemplo una evidencia que no tiene necesidad de ser demostrada, que por dos puntos sólo podría pasar una recta, cada uno sabe que la mente se ha sumergido, bastante fácilmente en la imaginación, a la intuición pura de un espacio curvo por la metáfora de la esfera, que por dos puntos pueden pasar mucho más que una recta, e incluso una infinidad de rectas. [el ejemplo del objeto vacío sin concepto…] El contraste de esta posición corporal con esta función de máquina de razonar, es la intuición en la “falsa geometría de los tiempos de Kant”.[[#_ftn18|[18]]]

Una nueva estética de ninguna manera trascendental, requisito para nuestra práctica y el discurso que la soporta. He aquí la apuesta de este Kant -con -Lacan de la que sólo esbozamos los lineamientos. Apuesta que parece estar sincrónicamente producida desde que está dada la espacialidad de la estética, para la que la única respuesta es el paradigma RSI, Real, Simbólico, Imaginario: letras escritas sobre vasijas vacías, también simbólicas, “para resolver los azares de la cogitación psicoanalítica”.[[#_ftn19|[19]]]
Lacan se sirve de la topología para arrancarse de la representación en su sentido clásico y presenta la clínica en esa perspectiva, haciendo de ello una mostración
de ninguna manera una demostración y una escritura. Transforma el dibujo topológico en escritura del caso clínico, pero no cualquier dibujo: es el aplanamiento de los objetos topológicos lo que hace posible esa escritura, ya que, estos objetos, cuando están sumergidos en el espacio, se presentan en otras dimensiones. Dibujo legible que no recurre al imaginario. Es el aplanamiento lo que hace la escritura. Vemos pues anudarse topología, real y escritura.
Ahora bien, Lacan, que siempre va más allá, pasa de hacer de la topología un modelo (una imagen, una metáfora) a otra cosa que podríamos delimitar como la introducción del hecho topológico en tanto tal, soporte del decir analítico, fraguando por este mismo movimiento una operatividad según la cual no es posible pensar la subjetividad limitada a un interior —interior del sujeto— ni separada o en frontera con una exterioridad, sino más bien como una interioridad exterior al sujeto que Lacan llama extimidad.[[#_ftn20|[20]]] Luego de lo cual no podemos seguir pensando en un sujeto plano como lo pretendía Descartes. Y es precisamente por esta vía por donde Lacan se aleja —junto con Bataille y con Blanchot, como muy bien lo celebra Foucault— de toda una teoría clásica del sujeto en el sentido no sólo cartesiano, sino también en el sentido fenomenológico del término. Dejando de lado las nociones empíricas con las que habitualmente orientamos nuestra clínica, podemos establecer que esta perspectiva tiene consecuencias tanto en la práctica como en el discurso del psicoanálisis: esta perspectiva transforma la forma como el psicoanálisis opera, es decir, transforma la práctica misma del psicoanálisis.
Hablé de la estructura del sujeto como la de un anillo.[[#_ftn21|[21]]]

Decir que este sentido mortal revela en la palabra un centro exterior al lenguaje es más que una metáfora y manifiesta una estructura. Esa estructura es diferente de la espacialización de la circunferencia o de la esfera en la que algunos se complacen en esquematizar los límites de lo vivo y de su medio. Responde más bien a un grupo relacional que la lógica simbólica designa como topología, como un anillo.[[#_ftn22|[22]]]

En una referencia anticipada a lo que será una premisa de su topología, hace vacilar la engañosa intuición[[#_ftn23|[23]]] del “adentro” y del “afuera”. Y esto muy tempranamente: a partir de que el Yo se reconozca en una imagen, las sensaciones provenientes de los órganos del interior del cuerpo serán registradas como exteriores al Yo. Se constituye así, como decíamos en el párrafo anterior, una “exterioridad” dentro de una “interioridad”, llamada extimidad. Y en cuanto al significante, en cuanto a la estructura,[[#_ftn24|[24]]] no hay otro soporte que el de una superficie en la que el agujero que ella misma constituye con su borde, es lo que la define al nivel de un volumen: no hay otro soporte del cuerpo que el corte que preside su desmontaje, es decir, el significante es corte que engendra la superficie.
Lo anterior es solamente un hilo que nos conduce a lo desarrollado por Lacan con respecto a la subjetividad, lo cual, al subvertir nuestros modos de imaginarla y de pensarla, nos permite cuestionar, junto con él, la idea sobre sus límites en tanto que, la subjetividad, para subjetivarse, exige del pasaje, del rodeo por el Otro.

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Respecto a “los saberes y sus límites” preciso servirme del hecho topológico tal y como Lacan lo propone, con el objeto de avanzar cierta dificultad respecto de las fronteras.
Sabemos que esta geometría de cambio comprende objetos topológicos como la circunferencia, el toro, la banda de Mœbius, la botella de Klein, el plano proyectivo y algunos otros.
Hay dos maneras de concebir la frontera. La primera es la que, partiendo del engaño, con la intuición y la ilusión, nos hace sostener la esfera en el plano de dos dimensiones. Ahí, en ese plano, la esfera nos da la imagen de un exterior y un interior: metáfora intuitiva, digamos geométrica. (La intuición del que busca es el fundamento en la estética trascendental). Y la segunda es aquella que tiene que ver con una banda de Mœbius, y aunque las dos son superficies topológicas, es preciso sostener que la referencia estricta a la superficie está dada por las propiedades topológicas llamadas invariantes, las que me permitiré mostrar pues, en topología, estas propiedades harán la diferencia entre un objeto y el otro. Entre la imagen de una frontera y una frontera.
Una vez que Leibniz se ha vuelto un filósofo “perspectivista” en un mundo que perdió su centro o que no puede ser iluminado por el sol del bien,[[#_ftn25|[25]]] el plano, es decir la superficie, es sólo un punto de vista, una obertura o una apertura sobre un movimiento que, puesto que es “liso” sólo puede ser dibujado como en una proyección ortogonal. O como dicen los matemáticos, el plano es sólo cuestión de escala.
Se dice que una propiedad es topológica si puede ser expresada por medio de la noción de continuidad. En matemáticas, topología es geometría de la continuidad, y se llama invariante a la propiedad topológica de un conjunto, si esta propiedad se conserva.

La topología se interesa en las trasformaciones de una figura que se realizan sin desgarrar ni recubrir. Se consideran transformaciones homeomorfas o topológicamente equivalentes a dos figuras que, deducidas una de la otra por una transformación, a la manera de la plastilina, resultan en un objeto con tal plasticidad, con tal elasticidad, como para irse deformando hasta dar lugar a otra figura distinta. Un pequeño esfuerzo de imaginación nos conducirá a reconocer que es efectivamente el caso cuando se trata de un “toro” (o dona), figura geométrica deformada hasta llegar a tomar la forma y presentación de una de taza de café. Son objetos que se vuelven equivalentes.

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Figura 1: Toro[[#_ftn26|[26]]]

Como propiedad nos interesa destacar la transformación sin ruptura, es decir, la continuidad. Así como otras dos invariantes o propiedades topológicas en las que conviene detenernos para efecto de esta presentación: hay los objetos irreductibles. No es el caso de la esfera, sabemos que la esfera puede ser reducida a un punto. Y la idea de frontera o borde. En la topología de superficies solamente la Banda de Mœbius es definida por la existencia de una sola cara y, por tanto, borde.


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Banda de Moebius
Figura 2. [[#_ftn27|[27]]]



Abordemos estos dos objetos, deslizándonos, como lo hace Lacan, partiendo de la idea del agujero. Lacan parte del corte para deducir una superficie y no a la inversa. Se apoya en la noción de polígono fundamental. Es al dar al agujero un lugar positivo que podemos deducir la superficie como “la organización del agujero”.
En efecto, al partir del corte, es posible mostrar cómo se deducen las diferentes superficies de la manera en la cual este mismo corte se vuelve a pegar a sí mismo o no. Es preciso partir de un corte sobre la esfera. Este corte está orientado por pequeños vectores situados al borde del agujero, es suficiente volver a pegar enseguida cada vector al vector correspondiente, respetando su sentido (los vectores están indicados de manera idéntica por una flecha simple o doble).








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El agujero se puede reducir a cero, pero también puede englobar toda la esfera. En efecto, es suficiente con imaginar que esta esfera es un balón que, al desinflarse, transforma el borde del agujero en un borde de disco o de membrana. Es decir que es posible transformar una esfera en un disco, también es posible reducirla a un punto, de lo que podríamos concluir, por ejemplo, que cuando dibujamos en una hoja de papel o sobre un pizarrón dibujamos sobre una porción de esfera. Sobre una esfera o sobre un plano se puede dibujar (cartografía) un planisferio, colorear sus dominios de manera que no se permita confundir algo, nada con su vecino. Hay delimitación, hay frontera, pero es el plano.
En este marco veremos operar las leyes de correspondencia biunívoca, se adscribe con comodidad a la impresión de que las cosas están dadas en términos de relación “interior”/“exterior”, lo que Lacan localizaba como el Innenwelt-Umwelt (Términos de la biología de J. J. Von Uexküll). Es innegable que, por lo tanto, a nivel de la imagen, en la medida en que el espacio es representado continuo y único, siempre se trata de dualismos y de correspondencias biunívocas. Se planteará, desde allí, no sólo las correspondencias entre los planos interior–exterior, cuerpo–mente, res cogitans–res extesa, el organismoy su entorno: “la adecuación del mundo interno con el mundo externo” —se reconocerá ahí el pensamiento médico, biológico, el binarismo, una concepción de la “realidad”, etc.

Llegamos a la definición concreta de lo plano que se define como la superficie de un cuadrado en un borde, el espacio se define por la percepción de la profundidad.
Aunque la esfera es una superficie, la más simple, se dice también que es la ausencia de la topología: “no se puede anudar nada sobre esta estofa, cuerpo, objeto, tela, tan blandengue como una franela”,[[#_ftn28|[28]]] no tiene punto de oposición o de resistencia.
Que hay estética trascendental, en eso creo, aunque creo que simplemente no es la buena estética de un espacio que, en principio, no es solamente uno, y, segundo, en la que toda respuesta sobre la posibilidad de reducción, sea lo que sea trazado en la superficie, que caracteriza esta estética de manera de poder reducirse a un punto, de manera de poder reducirse a la unidad evanescente de un punto cualquiera alrededor del cual la estética es tal que, todo puede replegarse sobre todo, se cree siempre que se puede tener todo en la palma de la mano, dicho de otra manera sea lo que sea que se dibuje, se está siempre en la posibilidad de producir este colapso, que cuando se trata del significante, se llamará la tautología al todo, consecuentemente el problema se plantea: ¿cómo se puede, con construcciones puramente analíticas, llegar a desarrollar un edificio que haga competencia con el real de las matemáticas?[[#_ftn29|[29]]]

Volvamos a la banda de Mœbius, una superficie que nos presenta muchos fenómenos paradójicos y que tiene la propiedad, extraña para una superficie, de poseer una sola cara (unilateral). Es un listón que se puede obtener a partir de una banda de papel en la que se pegan los dos extremos después de haberla sometido a una torsión en uno de esos extremos. Se ve que el borde de la cinta está formado por una sola línea cerrada. Una hormiga puede pasar de un lado al otro marcando una línea sobre la cinta sin franquear el borde, simplemente hay continuidad entre interior/exterior, entre derecho/revés, se subvierten las oposiciones. Esta banda pone en entredicho la noción de dimensión, pues se encuentra entre una y tres dimensiones. También se subvierte la relación de la parte con el todo[[#_ftn30|[30]]] y, por ese hecho, el espacio conceptual habitual. Esto es algo que no puede hacerse con la esfera ya que, puesta en plano, tiene un borde, un límite que puede franquearse o puede no franquearse, uno y otro lado pueden tocarse en su borde, en su vecindad, pero en esta esfera sumergida en el espacio en tres dimensiones, es imposible que una hormiga pueda pasar del interior al exterior, sin traspasarla.
Con estos escasos datos se puede verificar las dificultades que nos plantea la utilización de esta topología tomada como metáfora. Lacan mismo, en su lectura de la Crítica de la razón pura, liga estrechamente topología y lógica del significante al desbordar la intuición en el sentido kantiano. Lectura que permite distinguir un nuevo imaginario: “uno que es relación al objeto inaprehensible, fantasma fundamental. Otro, en el que el esquema intuitivo enmascara la relación de objeto, objeto libidinal, por supuesto, en el olvido de la inversión que inscribe la simetría, esto está marcado con todas sus letras en el grafo del deseo luego del seminario Las formaciones del inconsciente (1957-1958).[[#_ftn31|[31]]]
La ilusión nos crea puros desconocimientos. De los objetos topológico revisados hasta aquí, la esfera nos procura un torbellino de ilusión, y no sólo a nosotros, el mundo —desde Platón y hasta la llegada de Copernico que sacude los patrones de nuestro pensamiento— se organizó con la perfección y la armonía de la esfera,[[#_ftn32|[32]]] quizás porque los otros objetos son más difíciles de imaginar.
¿Qué será eso de la cuarta dimensión? Se necesita de toda una vida, según Poincaré, para atisbar algo sobre ello. Lacan por su parte nos dice que para el neurótico son suficientes dos dimensiones, el plano, es decir, el pensamiento esférico[[#_ftn33|[33]]]. Una geometría de ángeles sin cuerpo, sin consistencia[[#_ftn34|[34]]].
Ya en el seminario La Identificación (1961-1962) la apuesta es: deducción topológica de una estética propia del deseo. Por otra parte, en relación al cuerpo libidinal Freud había concebido las fuentes de las pulsiones (zonas erógenas), como bordes que se definen en los lugares donde el cuerpo del ser vivo sexuado debió perder partes orgánicas por el hecho mismo de ser sexuado. Es el caso del pecho materno y las heces fecales. Los agujeros del cuerpo implican los bordes erógenos. La existencia de estos agujeros permiten concebirlo como una estructura tórica , que consiente la inversión y la continuidad entre interior y exterior.
Lacan tenía la ilusión de extraer del discurso psicoanalítico algo que tuviera que ver con el real en matemáticas, y no podemos menos que reconocer lo ambicioso de ese intento: querer extraer algo más de lo que ya pretende el psicoanálisis. Así, incluso cuando habla de objetos matemáticos, el estilo de Lacan es barroco, juega con los diversos recursos de la lengua, nos habla, por ejemplo, de dit-mention[[#_ftn35|[35]]] [dicho-mención/dicho-mansión/dimensión], lejos de la reducción que una matematización exigiría.[[#_ftn36|[36]]] Pero no cedió en su pretensión. Volvió familiares —por lo menos entre los psicoanalistas— ciertos objetos topológicos, no sólo la banda de Moebius y el toro, sino también el cross-cap y los nudos, e hizo con ellos lo que podría ser una auténtica práctica matemática. ¿Qué seguirá en los desarrollos de Lacan luego de los nudos?
Nombra los tres anillos que forman el Nudo Borromeo con vocablos que provienen del discurso analítico, los nombra como: real, simbólico, e imaginario, con el propósito de transferir al psicoanálisis las propiedades que dichos objetos demuestran, lo cual no es absurdo proviniendo de alguien que creyó en esa posibilidad lo suficiente como para consagrar una buena parte de los últimos años de su vida a la práctica de esos nudos.


A manera de cierre, recapitulemos las ideas que el título de esta actividad —Topología de las fronteras o Sobre los límites de la subjetividad y los saberes— ha suscitado en mí a partir de la enseñanza de Jacques Lacan.

Respecto a la subjetividad
Lacan invita a abandonar la representación del inconsciente como un continente y, por tanto, el sujeto que se le supone como un saco con un adentro y un afuera. Muchas de las aporías freudianas pueden ser resueltas a condición de cambiar de topología. La topología de la esfera, visiblemente, no conviene a tal efecto. El recurso a las estructuras topológicas proviene de que es preciso tener en cuenta realidades que se resisten a ser ceñidas por nuestro raciocinio común.

Respecto a los saberes / y a la topología de frontera
Siempre hay una topología supuesta a todo discurso, y ello ordena su lógica. La nominación “topología de frontera” no favorece sino que dificulta la posibilidad de proseguir un dialogo entre Psicoanálisis y Filosofía en virtud de que tal expresión supone una aseveración de principio.
Septiembre 25 de 2008.






[[#_ftnref|[1]]] Retomo la nota 3 a la traducción de Apertura de la sección clínica. Según Jacques Lacan. Grapas de »» me cayó el veinte. ELP , México, otoño de 2007. p. 15. “Si bien une-bévue tiene traducción al castellano (una equivocación), optamos por no traducir allí, ya que Lacan opera una transliteración del unbewusst alemán [palabra utilizada por Freud para nombrar el inconsciente] obteniendo así une-bévue en francés. Sólo una vez en el seminario, había utilizado la palabra bévue, el 8-6-1960”. Notaran que a la transliteración añadimos el sentido - traducción- dice Lacan.
[[#_ftnref|[2]]] Psicoanalista. Miembro de L’école Lacanienne de Psychanalyse. Practica el psicoanálisis en México.
[[#_ftnref|[3]]] Jacques Lacan, Radiophonie (1970), En Autres Écrits , Ed. Gallimard, París, 2001, p.442. [Hay versión en español Jacques Lacan, Psicoanálisis. Radiofonía y Televisión. Ed. Anagrama, España, 1980].
[[#_ftnref|[4]]] Michel Foucault, “Le souci de la vérité”, Dits et Écrits t. IV, (1954-1988), Éditions Gallimard, París, 1984, p. 668. [En español: Michel Foucault, “El cuidado de la verdad”, Estética, ética y hermenéutica. Obras esenciales, vol. III, Paidós, Barcelona, pp. 369-380].
[[#_ftnref|[5]]] Bricolage: pensado no tanto como una superposición o como un collage a la manera de Levi-Strauss, sino como una multilinialidad a la manera de Gilles Deleuze.
[[#_ftnref|[6]]] M. Foucault, op. cit., p.72
[[#_ftnref|[7]]] Ibid.
[[#_ftnref|[8]]] Jean Allouch, “Continuación parisina”, El psicoanálisis, una erotología de pasaje, col. Cuadernos de Litoral, Edelp, Buenos Aires, 1998, p. 169.
[[#_ftnref|[9]]] Jacques Lacan, Seminario Le Sinthome, sesión del 16 de marzo de 1976. Cfr. http://www.ecolelacanienne.net/stenos/seminaireXXIII/1976.03.16.pdf. La traducción es mía.
[[#_ftnref|[10]]] J. Lacan, Seminario L’insu que sait de l’une-bévue se l’aile à mourre. En L’une-bévue, No. 21, Epel, París, Invierno 2003-2004, p.48.
[[#_ftnref|[11]]] François Balmés, Lo que Lacan dice del ser (1953-1960), trad. Horacio Pons, Amorrortu editores, Buenos Aires, 2004, p. 13. Balmès se refiere al discurso sobre el “ser” tanto en Filosofía (ontológico) como en Psicoanálisis (el ser del sujeto en Lacan). Por otra parte, Jean Allouch nos dice: “Se trata pues de poner de relieve secuencias más o menos formalizadas para que el propósito de una determinada prolongación de Lacan se revele como sostenible. […]Por eso, precisamente en esto, necesitamos a Foucault e incluso al último Foucault, el más crítico frente al psicoanálisis”. Cfr. Jean Allouch, El psicoanálisis, una erotología de pasaje, op. cit., p. 178.
[[#_ftnref|[12]]] A propósito del espacio, dos conferencias radiofónicas son pronunciados por Michel Foucault el 7 y 21 de diciembre de 1966 en France-Culture: "Utopías y heterotopías” y “El cuerpo utópico", en una serie de emisiones consagradas a la relación utopía y literatura. La primera de esas conferencias desembocará en un texto redactado en Túnez en 1967, Des espaces autres, y presentado en una intervención que hiciera en el Cercle d’études architecturales el 14 de marzo de 1967 conocido también con el título de “texto sobre las heterotopías”. Ese escrito, que según Daniel Defert representa una versión “atemperada” de la conferencia del 7 de diciembre de 1966, fue publicado hasta 1984, en el N° 5 de la Revista Architecture, mouvement, continuité, de octubre de 1984, pp. 46-49. Luego se difundió ampliamente dando lugar a estudios que hicieron resonancia al llamado de Foucault para emprender la construcción de la ciencia que nombró como heterotopología. Cfr. Dits et Écrits (1954-1988), op. cit., pp. 752-762.
[[#_ftnref|[13]]] Michel Foucault, Las Palabras y las cosas, Siglo XXI, México, 2004, p. 346.
[[#_ftnref|[14]]] Lacan sostuvo hasta el final de su enseñanza que la poesía es una práctica del lenguaje que debe seguir interesando a los psicoanalistas siempre, lo cual pone en evidencia una importante diferencia con respecto a lo que Wittgenstein pensaba a propósito de que el psicoanálisis “levanta los sufrimientos del neurótico dando sentido al real”, y que eso conlleva “la atracción de dar a la vida de cada uno una suerte de esquema trágico”. Para Wittgenstein el psicoanálisis procura un levantamiento estético. Dar sentido al real es lo que hacen las psicoterapias, y es lo que Freud rechazó para el psicoanálisis, Freud siempre rechazó que la interpretación psicoanalítica se tomara como una hermenéutica, esa es una de las razones de su ruptura con Jung. Para Freud, como para Lacan, el psicoanálisis no da sentido al real sino que apunta al real en el sentido. Cfr. L. Wittgenstein, Leçons et conversations, Gallimard,Follio/Essai, París, 1992, p.104.
[[#_ftnref|[15]]] S. Freud, en “Conclusiones, Ideas, Problemas” [1938], Obras completas, vol. XXIII, trad. Del alemán de José Luis Etcheverry, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1987, p.302.
[[#_ftnref|[16]]] Jacques Lacan, “De nuestros antecedentes” (1966), Escritos I, trad. Tomás Segovia, Siglo XXI
editores, México, 1990, pp. 59-66.
[[#_ftnref|[17]]] Jacques Lacan, “L’Etourdit”, Scilicet N° 4, Editions du Seuil, París, 1973, pp. 5-52. Véase también Pas- Tout Lacan, www.ecole-lacanienne.net/bibliotheque [Hay versión en español: “El Atolodradicho”, en Escasión I, Paidos, B.A., 1984]
[[#_ftnref|[18]]]Jacques Lacan, Seminario L’identification, sesión del 28 de febrero de 1962, inédito. Se le puede encontrar en: http://www.ecole-lacanienne.net/stenos/seminaireIX/1962.02.28.pdf. La traducción es mía.
Construir el corpus de los textos de Lacan donde hace operar la referencia a Kant conduce a recorrer los siguientes Seminarios y/o artículos: La Ética del psicoanálisis (1959-1960); “Kant con Sade” (1963); La Identificación (1961-1962); La Angustia (1962-1963); y un relanzamiento de las cuestiones kantianas en Radiofonía y Televisión (1970), L’etourdit (1973); Les non-dupes errent (1973-1974), RSI (1974-1975); además en los últimos Seminarios y en las Conferencias en los Estados Unidos. Se puede encontrar estas referencias, casi todas inéditas, en:
www.ecole-lacanienne.net/biblioteque.php?id=13 Y en:
www.ecole-lacanienne.net/biblioteque.php?id=10
[[#_ftnref|[19]]] Jacques Lacan, De nuestros antecedentes”, op. cit., p. 62.
[[#_ftnref|[20]]] Que este Otro sea aquel del leguaje, de la palabra, de la verdad... él se presenta siempre cada vez en una exterioridad (extimidad) como lugar, lugar del Otro”. Cfr. Jacques Lacan, Seminario de Otro al otro, Ed. Piados, B.A., 2008, p. 41-56. Para abundar veáse también, Marcelo y Nora Pasternac, Comentarios a neologismos de Jacques Lacan, Ed. Epeele, México, 2003, p. 122-123.
[[#_ftnref|[21]]] Jacques Lacan, Seminario L’identification, sesión del 28 de febrero de 1962, op. cit.
[[#_ftnref|[22]]] Jacques Lacan, “Función y Campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis” (1953), Escritos I, op. cit., p. 308.
[[#_ftnref|[23]]] Referencias a lo esencial de lo que la exploración kantiana nos aporta. En La Critica de la Razón pura. Lacan recomienda detenerse en esto: “que las categorías de las llamadas de la Razón pura exigen seguramente para funcionar como tales el fundamento de lo que se llama intuición pura [Analítica de los conceptos], la cual se presenta como la forma normativa, voy más lejos: obligatoria de todas las aprehensiones sensibles, digo de todas, sean las que sean. Es en eso que esta intuición, que se ordena en categorías del espacio y del tiempo, se encuentra designada por Kant excluida de lo que se puede llamar la originalidad de la experiencia sensible, la función sintética, la realidad palpable; en el esquema kantiano la intuición pura se exige para el funcionamiento categorial, aunque el cuerpo es exigible para la experiencia de la sensorialidad [sinnlichkeit]”. Cfr. Jacques Lacan, Seminario L’Identification, sesión del 28 de febrero de 1962, op. cit.
[[#_ftnref|[24]]] Siempre que Lacan habla de “Estructura” se refiere a la estructura significante, de la cadena
significante.
[[#_ftnref|[25]]] Cfr. John Rajchman, Constructions, L'unebévue , París, 2004, p. 38.
[[#_ftnref|[26]]] Blue_cut-torus.gif‎ (480 × 360 píxeles; tamaño de archivo: 513 KB; tipo MIME: image/gif)
[[#_ftnref|[27]]] MobiusStrip-01.png‎ (273 × 216 píxeles; tamaño de archivo: 34 KB; tipo MIME: image/png)
[[#_ftnref|[28]]] Jacques Lacan,“L’etourdit”, Silicet N° 4, op. cit., y en: Autres Écrits, Seuil, París, 2004, p. 40 . Para Lacan la topología comienza con el toro, esto en razón de que se requiere los nudos, y esto en la esfera no marcha.
[[#_ftnref|[29]]] Jacques Lacan, Seminario L’identification, sesión del 28 de febrero de 1962, op. cit.
[[#_ftnref|[30]]] Si colocamos un lápiz e hiciera un trazado , éste recorre la banda en una cara como si ésta fuera una superficie cualquiera, y sin embargo la banda tiene una sola cara. Localmente, desde el lugar en el que está colocado el lápiz, pareciera que hay dos caras, sólo localmente, pero no es así, en el conjunto de la banda ésta tiene una sola cara por continuidad.
[[#_ftnref|[31]]] Cfr. Jacques Lacan, Seminario Las formaciones del inconsciente (1957-1958), Ed. Paidós, Buenos Aires, 2005. Véase también la versión estenográfica en francés de Les formations de l’inconscient, en: www.ecole-lacanienne.net/bibliotheque.
[[#_ftnref|[32]]] La esfera, objeto obtuso que formando parte tanto de la cosmogonía como de la cosmología, dominó el pensamiento desde la antigüedad hasta la desaparición de la concepción del mundo como un todo finito, cerrado y jerárquicamente ordenado (una esfera perfecta, única y total) con la llegada de la geometrización del universo y el espacio.
[[#_ftnref|[33]]] Seminario R.S.1.,Sesión del 13 de Enero de1975, versión estenográfica Chollet, en http://www.ecole-lacanienne.net/stenos/seminaireXXII/1975.01.13.pdf
[[#_ftnref|[34]]] seminario L’insu de l’une-bévue…,Sesión del 15 de marzo de 1977, op.cit. , en http://www.ecolelacanienne.net/stenos/seminaireXXIV/1977.03.15.pdf
[[#_ftnref|[35]]] Del francés ditmension, neologismo de J. Lacan. Condensa los términos: dimension (dimención) , dit (dicho), mention (mención). Cfr. Comentarios a neologismos de Jacques Lacan, M., N. y S. Pasternac, Epeele, México, 2003. p. 102-104.
[[#_ftnref|[36]]] Al respecto, Jean-Michel Vappereau dice: “Las matemáticas son a la vez lenguaje y geometría, más precisamente, son una práctica extremadamente refinada del lenguaje y de la reconstrucción del espacio única en su generalidad y su objetividad, son sólo una parte de nuestro esfuerzo por volver inteligible el mundo”. Cfr. Jean-Michel Vappereau, LU, éditions Topologie en extensión, París, 2006, p. 44.